Party-Shot-1No. Deja de imaginarte una especie de C3PO con una cámara en la mano. He dicho robot, pero no androide. La Sony Party-Shot es una especie de plataforma con forma de sección de esfera, que se integra a la perfección con algunas de las cámaras compactas CyberShot de Sony, haciendo uso de sus funciones de detección de caras y sonrisas para dedicarse a hacer fotos a diestro y siniestro a todo el que se ponga a tiro… y sin que tu tengas que preocuparte de la cámara.

Después de las funciones de detección automática de caras, de sonrisas o de ojos cerrados lo único que quedaba por hacer es que la cámara hiciese sola las fotos, y es lo que consigue la Sony Party-Shot.

El “fotógrafo personal” como le gusta llamarlo a Sony, solo funciona, de momento, con dos modelos de compactas: la CyberShot DSC-WX1 y la CyberShot DSC-TX1. Esto es debido a que la propia cámara tiene que estar preparada para controlar la Party-Shot, pues se accede a sus funciones desde los menús de la cámara.

Durante unos días he podido probar este peculiar robot, junto con la CyberShot DSC-WX1 de la que ya hablé hace poco, y la verdad es que los resultados me han sorprendido.

La Sony Party-Shot se debe alimentar con pilas para sacarle el máximo rendimiento. Haciéndolo así podremos colocarla en cualquier lugar y girará hasta 360º haciendo fotos. En caso de que compremos un alimentador (no está incluido) para olvidarnos de las pilas, lo más que podrá girar es 180º, pues dependerá del cable. En ese caso, un buen sitio para colocarla puede ser junto al televisor, conectando también su salida de vídeo para ir viendo en la pantalla las fotos que va haciendo.

Party-Shot-2

Una vez colocada la cámara sobre la Party-Shot, podremos acceder a sus menús para ajustar el radio de giro (90º, 180º o 360º) o la frecuencia de disparos, en tres cadencias diferentes. No se puede hablar de un número exacto, de disparos por minuto pues depende de lo que tarde en encuadrar y enfocar.

Party-Shot-3La base se integra perfectamente con la cámara, de tal manera que encuentra a la gente mediante la detección de caras, y espera a que sonrían. Puede detectar hasta ocho caras al tiempo, buscando el mejor encuadre y ajuste parámetros para que todo el mundo salga enfocado y bien iluminado. Lamentablemente tarda un tiempo desde que detecta una cara hasta que dispara, por lo que en la foto puede no quedar ni rastro de la sonrisa… ni a veces de la persona, aunque moviendose despacio, la cámara seguirá la cara hasta conseguir su objetivo.

Sony asegura que obtendrás fotos con “una bonita composición”. Evidentemente no se le puede pedir a un robot que tenga una especial sensibilidad artística, pero si es cierto que el sistema huye de los encuadres centrados, como podría parecer en un principio, y nos sorprenderá con composiciones diferentes y variadas. Incluso tomará varias fotos de una misma escena con diferentes ajustes de zoom y varios encuadres. Además del giro, la cámara puede inclinarse arriba y abajo, por lo que le será fácil variar los encuadres. No obstante, a veces el sistema se equivoca, y puede detectar como caras cosas que realmente no lo son.

Sin duda es un accesorio sorprendente, que puede resultar interesante si acostumbras a celebrar reuniones en casa y siempre te quedas fuera de las fotos, por estar detrás de la cámara. Y si alguien sale mal en las fotos, no podrán echarle la culpa a nadie…

El precio de la Sony Party-Shot es de 150 euros, quizás un poco alto, pero aceptable para un capricho como este. Lo malo es que necesitarás una de las dos cámaras comentadas más arriba, que cuestan 350 y 380 euros.

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