FiltrosUV2

Seguramente uno de los temas de mayor controversia entre fotógrafos sea el uso de filtros de protección en los objetivos. Cada cual tiene su opinión y defiende sus argumentos y, seguramente, todos llevamos una parte de razón. Personalmente los filtros los uso sólo cuando son necesarios. Tengo protectores para cada objetivo, pero sólo los pongo cuando la situación me hace prever un peligro especial para el objetivo. Por ejemplo, si fotografío al borde del mar, para evitar las salpicaduras de salitre que obligan a limpiar la lente más de lo normal.

En este artículo explicaré los motivos por los que creo que es mejor no usar filtros, tratando de razonar cada uno de ellos más allá del “protejo por si acaso” o el “siempre quita calidad” que se suele leer en muchas ocasiones.

¿Qué tipo de filtro pongo para proteger el objetivo?

Tradicionalmente, en fotografía analógica, se utilizaban filtros ultravioleta (UV) para proteger, pues son “completamente” transparentes y no alteran el color. En realidad, en el momento en que filtran algo, ya no son tan transparentes. La finalidad para la que se inventaron los filtros UV, es suprimir la luz ultravioleta que, aunque es invisible, afecta a la película, dando imágenes más claras y menos nítidas. Sin embargo, este tipo de radiación no aparece en todas las circunstancias. En realidad sólo en fotos a más de 2.000 metros de altitud sería apreciable su efecto. Además, en las cámaras digitales es un filtrado totalmente innecesario, pues a los sensores no les afecta esta luz, puesto que ya incorporan sus propios filtros internos.

Un error importante es confundir los UV con los filtros Skylight. El Skylight tiene un ligero tono salmón, apreciable a simple vista, que cambiará el color de las fotos a cualquier altitud y con cualquier cámara, por lo que nunca debe usarse como protector. Su aplicación es evitar el tono azulado de las sombras, pero hoy en día el balance de blancos puede cumplir la misma función de forma mucho más eficaz.

Actualmente se fabrican “filtros” cuya única función es la protección del objetivo, como los Hoya Pro1 D. En caso de utilizar alguno, este tipo sería el más adecuados, pudiéndose usar los UV como segunda alternativa.

El eslabón más débil

Es sabido que una cadena es tan débil como el más débil de sus eslabones. En fotografía eso se traduce en que un objetivo siempre será tan malo como el peor de sus cristales, y un filtro, pasa a ser uno de sus cristales desde el momento en que se enrosca en el. Es muy habitual querer ahorrar en los filtros porque “total, sólo son para proteger”, olvidando que es el primer elemento por el que pasará la luz y puede degradar su calidad notablemente.

Los problemas habituales que puede provocar un mal filtro son pérdida de nitidez y contraste, o reflejos e imágenes fantasma en las fotos nocturnas.

Por otra parte, no tiene sentido gastarse en un buen filtro lo mismo que cueste el objetivo, pues entonces sentiremos tanto la pérdida de uno como del otro. Por lo tanto, el filtro tendrá que ser tan bueno como sea posible y acorde a la calidad y precio del objetivo. Eso nos puede llevar a algunas contradicciones que he recogido en la siguiente tabla:

  Objetivo Filtro Resultado
1 Barato Barato Acabarás dejando la cámara en casa. Si a un objetivo de poca calidad, le pones un filtro que le quite aún más, tus fotos con el móvil serán mejores y habrás tirado el dinero de la cámara, el del objetivo, y el del filtro.
2 Caro Para que el filtro no reste calidad compras lo mejor. Al final, el día que se rompe lamentas que el objetivo no haya protegido a su filtro, porque te cuesta más caro un filtro nuevo que otro objetivo.
3 Medio Lo mismo que con la combinación 2, pero menos exagerado.
4 Caro Barato Te has dejado 1.000 € en un objetivo y no estás dispuesto a gastar más y le pones el filtro de marca desconocida que te regalan. Así, si se rompe, no te costará nada cambiarlo. Lo que no logras entiender es que el objetivo cueste tanto con las fotos que estás haciendo, sin contraste, ni definición, y con unos espantosos reflejos e imágenes fantasma en las fotos nocturnas. El día que se rompe el filtro descubres que el objetivo mejora como de la noche al día.
5 Caro El filtro tiene que ser acorde al objetivo, lo sabes y te dejas más de 100 euros en uno. Por más pruebas que haces no ves diferencias de calidad con y sin filtro, salvo algún reflejo en las nocturnas. Un día golpeas el objetivo, se rompe el filtro y los cristales te arañan la lente frontal…
6 Medio Lo mismo que con la combinación 4, pero menos exagerado.
7 Medio Barato Lo mismo que con la combinación 4, pero menos exagerado.
8 Caro Lo mismo que con la combinación 2, pero menos exagerado.
9 Medio Lo más habitual. No te gusta tirar el dinero, y tu equipo es de gama media. Los pequeños defectos del objetivo se acentúan al ponerle el filtro, pierdes algo de contraste y nitidez, y sobre todo aparecen imágenes fantasma por la noche. Has convertido el objetivo de gama media en uno de gama baja, y encimas te ha costado más caro.

1 filtro, dos filtros, tres filtros…

Llevar siempre puesto un filtro protector es un problema cuando de verdad necesitemos usar otro filtro (habitualmente un polarizador). Lo lógico sería quitar el protector y poner el otro, pero por pereza acaban apilándose uno encima de otro. El problema más evidente es que las roscas de los filtros acaban formando un tubo demasiado largo que acaba por meterse dentro del encuadre, oscureciendo las esquinas de la foto.

Otra consecuencia es que cada filtro va añadiendo superficies de reflexión, refracción y difracción de la luz, y rebajando la cantidad de luz y la calidad de la imagen.

Resistencia de los cristales

Un argumento habitual para defender el uso de filtros es alguna experiencia de un objetivo que se cae al suelo y se rompe el filtro… “si no lo hubiera llevado se habría roto la lente frontal”, se suele escuchar. En realidad es difícil aportar pruebas que sostengan esa afirmación. La única manera de demostrarlo sería golpear dos objetivos idénticos en las mismas condiciones, uno con filtro y otro sin el. De hacerlo, el resultado más probable es que el filtro se rompa, pero la lente frontal no lo haga, con independencia de que haya o no filtro.

Arriba un filtro UV de 49,5 mm de diámetro y 1,5 mm de grosor. Abajo el cristal frontal de un objetivo, que mide 27 mm de diámetro y 8 mm de grosor. Ambos pertenecen a un objetivo de 28 mm con rosca de 52 mm.

Arriba un filtro UV de 49,5 mm de diámetro y 1,5 mm de grosor. Abajo una lente frontal que mide 27 mm de diámetro y 8 mm de grosor. Ambos pertenecen a un objetivo de 28 mm con rosca de 52 mm.

Y es que el primer cristal de un objetivo es mucho más duro y grueso que un filtro UV, suele tener un menor diámetro, y tiene una curvatura que también favorece su resistencia. A modo de demostración puede verse el siguiente vídeo en el que tratan de comprobar hasta que punto es resistente un Canon 50 mm f/1.8 II a base de martillazos. Como el autor explica en la descripción, el resultado son sólo algunos arañazos.

Naturalmente la resistencia será distinta en cada objetivo, dependiendo de su diámetro, curvatura, espesor y tipo de cristal, pero en general aguanta mucho más la lente frontal de un objetivo que el mejor de los un filtros, y protege mucho más llevar puesto el parasol que cualquier filtro que utilicemos, especialmente si se trata de teleobjetivos en los que los parasoles son bastante prominentes.

La profundidad de campo es tu amiga

En el peor de los casos, el arañazo que hemos visto hacer a martillazos es muy posible que nunca lo apreciemos en las fotos o, al menos, en la mayoría de ellas. Gracias al enfoque selectivo, podemos estar seguros que cualquier cosa que haya en la lente frontal no aparecerá en las fotos, pues quedará desenfocada para distancias normales y aberturas de diafragma habituales. No obstante si podrían llegar a salir si hacemos fotografía macro y usamos diafragmas muy cerrados.

Esto hace que no haya que preocuparse en exceso de mantener el objetivo impoluto y limpiarlo todos los días con líquidos a base de alcohol que pueden llegar a dañar los recubrimientos de la lente. Evitar repetidas limpiezas es uno de los argumentos más usados a favor del filtro. Sin embargo esto hace que el filtro se quede puesto eternamente y vaya acumulando, poco a poco, una capa imperceptible de suciedad en su lado interno, pues no son estancos, y en la lente frontal del objetivo.

Teniendo cuidado de no tocar las lentes con los dedos, para no dejar huellas de grasa, lo normal es que baste soplar con una pera o pasar un pincel suave para mantener el objetivo en forma, y hacer sólo una o dos limpiezas al año más a fondo.

En kurtmunger.com han hecho la prueba de ir ensuciando y hasta rompiendo, cada vez más, el cristal de un objetivo 28-85 mm montado en una Sony Alfa, y llegan a la conclusión de que la calidad de las fotos no se reduce de forma apreciable con un nivel normal de suciedad e incluso arañazos.

Filtros UV de diferentes diámetros

Filtros UV de diferentes diámetros

Evita las imágenes fantasma

Por último, hay que tener en cuenta que los propios fabricantes incluyen un filtro protector en el diseño de aquellos objetivos en los que lo consideran necesario. Es el caso, por ejemplo, de los superteleobjetivos de Canon. Pero cuando estos protectores están diseñados pensando en las cámaras digitales, no son cristales planos, sino en forma de menisco (con la misma curvatura a ambos lados).

El motivo del diseño en forma de menisco es que los sensores digitales reflejan mucha más luz que la película. Esta luz, vuelve por el objetivo hacia el exterior y puede volver a rebotar, parcialmente, en el filtro, regresando al sensor ligeramente desplazada y produciendo imágenes fantasma. Este efecto se produce especialmente en fotos nocturnas en las que aparece alguna luz brillante, que se registra, duplicada y desenfocada, en un segundo lugar del fotograma. Si el filtro tiene forma de menisco, el reflejo no se produce sobre el sensor y se evitan las imágenes fantasma.

Los filtros con forma de menisco evitan las imágenes fantasma que sí producen los filtros planos. Imagen del libro EF Lens Work III de Canon.

Los filtros con forma de menisco evitan las imágenes fantasma que sí producen los filtros planos. Imagen del libro EF Lens Work III, de Canon.

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Los buenos filtros externos son planos y tienen varios tratamientos antireflejos que ayudan a evitar este efecto, aunque no siempre lo consiguen adecuadamente.

Y tu ¿usas filtros protectores en tus objetivos?

3 comentarios en “Filtros UV ¿Proteger o no proteger?

  1. Estaba rompiendome la cabeza con el resultado de una fotos sacadas sobre una darsena a plena luz del día en la que en cada ola aparecian unos extraños reflejos.
    Ahi me acorde algo sobre los reflejos en el sensor y su rebote en el filtro. Encontre esta pagina y me fue muy util.
    Como cabezon hice una pequeña prueba casera, sin filtro, con un Marumi multicapa (lo mejorcito que consegui por estas tierras, con un barato Kenko UV Digital Filter y con un viejo Hoya UV.
    El enfoque fue sobre unas liminarias de un baño con azulejos, todo reflejos. Los resultados los prodran imaginar, con los dos UV una hermosa reproducción de las luminarias a distancia de las mismas, con el multicapa de Marumi pequeños reflejos y sin filtro nada, foto perfecta. Asi que de ahora en más donde hay reflejos o posibilidad de tales sin filtro. Todavía no me animo a sin filtro siempre, pero con el tiempo tomare coraje. El lente usado fue un SMC Pentax 16-45 f4 ED AL. Un saludo

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