Sigma SD14. Foto de Sergi Monsegur
Foto de Sergi Monsegur

Sí, lo se. Es un modelo casi descatalogado, desde que Sigma anunciase la SD-15 en la reciente Photokina. Pero a pesar de ello (o quizás por ello) la Sigma SD-14 es una cámara que últimamente me está tentando mucho.

Los motivos son varios: por una parte el hecho de utilizar el sensor Foveon, del que se supone que se obtiene un rendimiento muy diferente a los clásicos de pauta Bayer (eso sí, en unas cosas mejor y en otras peor) y por su peculiar sistema de protección antipolvo.

Por otro lado el ridículo precio al que se están quedando y, lo más importante, por la posibilidad de convertir su bayoneta en una montura Canon EF y así compartir objetivos con mi actual EOS.

El sensor Foveon tiene la peculiaridad de recoger la información de color completa para cada píxel, en lugar de utilizar un píxel para cada color. Esto se logra gracias a un sistema de tres capas similar al empleado en la película química. Esta construcción aportaría ventajas en nitidez y reducción de los problemas de muaré al evitar la interpolación del filtro Bayer. A cambio es una cámara a la que sus usuarios tachan de lenta y ruidosa a ISOS altos.

Según el fabricante un Foveon necesita la tercera parte de píxeles para dar la misma calidad, puesto que cada uno de ellos recoje el triple de información. Así el sensor de 4,7 megapíxeles de la SD-14 daría un rendimiento equivalente a 14 megapíxeles. No obstante según algunos analistas es más real hablar del doble (9,4), que del triple.

Por otra parte, en las réflex de Sigma el filtro infrarrojo no se coloca junto al sensor, sino junto a la bayoneta, haciendo a la vez de cierre de la caja del espejo. Esto permite que actúe como protección muy eficaz contra el polvo, pues aunque se manche, la gran distancia que hay hasta el sensor, impedirá que aparezcan sombras visibles.

Además, este filtro (según parece, muy frágil) puede ser desmontado por el usuario para limpiar el interior (el mecanismo sigue generando partículas que pueden acabar en el sensor) y también para dejarlo desmontado y convertirla fácilmente en una cámara infrarroja, lo que es muy tentador para hacer astrofotografía y paisajes.

Sigma SD14. Foto de Sergi Monsegur
Foto de Sergi Monsegur

En cuanto al precio, actualmente se puede encontrar la Sigma SD-14 con un objetivo Sigma 18-200 por 473 euros, mientras que el mismo objetivo, en la misma tienda, está por 195 €, de modo que el cuerpo queda en 278 €.

Si el objetivo fuese estabilizado (OS) el kit costaría 582 euros, y la óptica sola 400, de modo que la cámara se queda en 182 euros. Ridículo ¿verdad?

Sin embargo, mantener dos cámaras con bayonetas distintas es muy caro, pues se acaba por duplicar las ópticas o no sacarle partido a una de las cámaras. Lo mejor es que hace poco descubrí que la bayoneta Sigma SA es una especie de híbrido entre la Pentax K y la Canon EF, tomando la parte mecánica de la primera y la electrónica de la segunda.

Gracias a eso, sería posible intercambiar una Sigma SA por una Canon EF, soldar los cables en el mismo orden y todo funcionaria, incluyendo el diafragma y el autofocus. En la práctica parece ser que lo único que deja de funcionar es el estabilizador de los objetivos.

Lo más fácil es cambiar la bayoneta en un objetivo. De este modo ya hay gente que ha montado con éxito objetivos Canon en la cámara Sigma. Pero claro, eso impide usarlos luego en la Canon.

Lo bueno sería poder cambiar la bayoneta de la cámara pero, lamentablemente, para hacerlo hay que desmontar la cámara por completo. Al menos así es en la Canon EOS que compre de desguace para comprobar si era viable. A pesar de ello al menos una persona parece haber hecho la transformación con éxito y otra lo ha hecho con una Sigma SD-9.

La alternativa que algunos ya han ensayado es transformar un teleconvertidor. Bastaría con comprar un multiplicador x1.4 para EF (que admita el mayor número posible de ópticas) e intercambiar la montura macho por la equivalente del objetivo Sigma que viene con la cámara. De este modo tendríamos un objetivo Sigma 18-200 EF valido para cualquier cámara Canon, y un teleconvertidor que se monta en una cámara Sigma y admite objetivos Canon EF.

El problema de esta solución es que nos quedamos sin angulares, pues a la multiplicación x1,4, hay que añadir el factor de recorte x1,7 de la SD-14, lo que nos deja en un x2,38 para cualquier objetivo EF. Eso convertiría un 10 mm en un 23,8, y haría falta un ojo de pez de 4,5 mm para tener un 10,7 mm. Esto para paisaje sería un problema, aunque siempre se puede optar por tener un angular con montura Sigma, por ejemplo un 10-20mm F4-5.6 EX DC HSM, y para el resto usar los Canon EF.

En cambio para astrofotografía puede ser hasta ventajoso, ya que con un 300 mm, tendríamos una focal equivalente a nada menos que 714 mm.

Por otra parte, todos los objetivos EF perderían un diafragma de luminosidad al montarlos en la Sigma SD-14.

Si fuera más sencillo el cambio de bayoneta en la cámara seguramente ya tendría una SD-14 en mis manos, pero la solución del multiplicador no termina de gustarme, de modo que sigo dándole vueltas sin decidirme…

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