Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto
Esta famosa frase es todo un sÃmbolo en la fotografÃa. Fue el eslogan con el que Eastman Kodak comercializó la primera cámara de fotos popular allá por 1888, la Kodak 100 Vista.
La cámara venia cargada con un carrete de 100 fotos, lista para sólo tener que “apretar el botón”. El “resto” consistÃa en mandar la cámara al fabricante que se encargaba de sacarlo, revelarlo y positivarlo, haciendo los ajustes necesarios en las imágenes para entregar las mejores fotos posibles. Además, se volvÃa a cargar otro carrete y se devolvÃa la cámara lista para volverla a usar.
La Kodak 100 Vista habÃa sido posible gracias al carrete de papel inventado por George Eastman, pues anteriormente se utilizaban placas de vidrio que habÃa que sensibilizar con una emulsión quÃmica, por lo que su manejo resultaba muy laborioso.
Literalmente con la cámara de Kodak lo único que habÃa que hacer era apretar el botón y eso popularizo la fotografÃa, al no ser necesarios conocimientos de quÃmica o de fotografÃa para utilizarla.
Hoy en dÃa con las cámaras digitales el eslogan deberÃa cambiar a “Usted aprieta el botón, el resto ya está hecho”. Al menos para la mayorÃa de usuarios que se sorprenden cuando oyen hablar de que hay que revelar las fotos digitales. O también para los que ponen el grito en el cielo cuando utilizas Photoshop para modificar las curvas de niveles, acusando al autor de retocar (en el mejor de los casos) o falsear la imagen (los más radicales).
Sin embargo, para el aficionado a la fotografÃa el mundo no ha cambiado demasiado desde las placas de cristal. En aquella época después de tomar la foto aún quedaba un arduo trabajo de revelado hasta conseguir el resultado deseado. Más o menos, el mismo trabajo que durante décadas han seguido haciendo los verdaderos fotógrafos, que revelaban y positivaban (revelan y positivan) ellos mismos sus carretes para conseguir exactamente la foto buscada, variando tiempos en la ampliadora, optando por uno u otro papel, haciendo máscaras, dobles exposiciones… Cosas, en definitiva muy alejadas del eslogan de Kodak que sedujo al mundo.
Y aún hoy, en el mundo digital, para el verdadero fotógrafo sigue quedando trabajo después de apretar el botón, pues los mismos procesos para los que antes habÃa que ser hábil en el manejo de los quÃmicos, ahora exigen habilidad en el manejo del ratón.
Para el resto de la gente hay una gran diferencia: durante los 120 años que han transcurrido desde el invento de Kodak hasta hoy, siempre ha habido alguien que se encargara de “hacer el resto”, y muchas veces salvar fotos arruinadas por una exposición incorrecta. Hoy no existe el papel del “revelador” al que llevar nuestras fotos, y en cualquier establecimiento básicamente se limitan a imprimir las imágenes tal y como las ha revelado la cámara.



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