Cuando alguien empieza a aficionarse a la fotografía, uno de los temas recurrentes que siempre se plantea es como iluminar adecuadamente un pequeño (o no tan pequeño) estudio casero.

Lo más inmediato es intentar usar dos flexos con las bombillas más potentes que encontremos creyendo que darán una luz cegadora, pero pronto nos daremos cuenta de que lo que a nosotros nos ciega, para la cámara son tinieblas. Sin embargo, el miedo al flash, generalmente por desconocimiento, nos llevará a buscar soluciones más creativas y, casi siempre, peores.

Iluminación de estudio caseroEl siguiente intento suele ser recurrir a un par de focos industriales de 150 W, pero esto nos va a plantear algunos problemas:

  • La luz es totalmente naranja, aunque en digital es fácil de resolver con el balance de blancos.
  • La luz es muy dura, por lo que las sombras también lo son.
  • Dan mucho calor, de modo que no podemos poner cualquier cosa delante para suavizarlo, ni fotografiar cualquier cosa, por el riesgo de quemarlo.
  • Y lo peor, la potencia sigue siendo poca, por lo que estaremos obligados a usar velocidades lentas (que nos darán problemas si hay movimiento) y diafragmas abiertos (que nos dejará sin profundidad de campo).

Si 150 W no son suficientes ¿qué tal si probamos con 500? Prácticamente solo conseguiremos aumentar el problema del calor, hasta el punto de hacerlo peligroso. La temperatura generada nos obligará a separar más las luces, con lo que la luz ganada a base de potencia la perderemos con la distancia. He tenido ocasión de ver a un compañero colocando un bodegón delante de uno de estos focos encendido, y con la camisa empezando a humear, de modo que es una solución que desaconsejo totalmente. Los focos empleados en fotografía suelen ser de al menos 800 W cada uno y, aún así la luz escasea y el la temperatura que alcanza el estudio se puede llegar a hacer insoportable.

Si queremos usar luz continua, por ser más fácil de manejar que los flashes, la solución tiene que venir de la mano de las lámparas de bajo consumo. Esto nos permitirá generar mucha más luz sin elevar la temperatura de forma peligrosa e incómoda. Ya existen sistemas de estudio de luz fría, y también focos industriales que sustituyen a los halógenos. Por ejemplo, American Photo Imp. vende pantallas de luz fría desde 89 euros para el modelo más pequeño de 36 W para pequeños bodegones, hasta 357 € la pantalla de 330 W, valida para fotografiar personas.

Si optamos por una solución casera, como la que se propone en un tutorial en Canonistas, debemos tener en cuenta que este tipo de lámparas pueden ocasionarnos algún problema con el color. Las bombillas halógenas tienen su espectro de emisión desplazado hacia el naranja, pero está completo y se corrige fácilmente con el balance de blancos. En cambio los tubos fluorescentes y bombillas de bajo consumo no tienden al verde por un desplazamiento del espectro, sino porque no emiten algunas longitudes de onda (o lo hacen con muy poca intensidad) como los magentas. Esto hace imposible que se vean esos colores, pues la luz que no existe no puede reflejarse.

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En la imagen de la izquierda vemos el espectro de emisión de un fluorescente en concreto y como solamente emite luz en algunos colores. Podemos ver otros espectros de varias fuentes lumínicas en la página de I.N. Galidakis.

Actualmente existen algunas lámparas en las que se ha logrado un espectro de emisión muy completo, por lo que son las más recomendables para un uso fotográfico. Hay fabricantes que incluyen las gráficas de emisión entre las características de sus bombillas, y están disponibles en la red. Consúltalas. Y en caso de duda, busca lámparas con temperatura de color en torno a los 5.000 K.

Mejor usa el flash

Pero la mejor solución, sin duda, es la luz de flash.

  • El color es el más adecuado.
  • No hay problemas de calor.
  • Se pueden usar filtros y difusores sin miedo. Incluso puedes teñir la luz del color que quieras con filtros de gelatina.
  • Y, sobre todo, un pequeño flash a pilas ofrece mucha más potencia lumínica que dos focos halógenos de 1.000 W.

El principal inconveniente es que no vemos el efecto de la luz hasta que no hemos hecho la foto, por lo que son algo más difíciles de usar. Además, son más caros que un par de focos industriales.

Pero no hay que dejarse asustar. Los flashes de estudio tienen una pequeña bombilla incandescente conocida como luz de modelado, que nos servirá para ver como va a quedar la iluminación y sus sombras. En los pequeños flashes compactos esta bombilla no existe, pero algunos, como el Metz 58 AF-1 cuentan con una función que la simula a base de dar ráfagas de destellos muy poco potentes, pero muy seguidos.

En cualquier caso, en fotografía digital el problema no es demasiado grande, pues los resultados los vemos inmediatamente y es más fácil que nunca hacer una corrección y volver a disparar.

En cuanto a la exposición correcta, si el flash está colocado fuera de la cámara está será incapaz de calcular la luz que va a haber, pero sólo nos costará unos cuantos disparos dar con los valores correctos.

Para aprender como funciona el flash te recomiendo la consulta del Curso de flash de Hugo Rodriguez, y para aprender a usarlo y sacarle el máximo partido, no dejes de visitar Strobist, o su adaptación Strobist en Español. Te sorprenderás de lo facil que puede ser usar el flash cuando sabes como hacerlo.

Un pequeño estudio para fotografiar objetos

Si lo que pretendemos es montar un pequeño estudio en el que fotografiar objetos (relojes, figuritas, joyas…) nos encontraremos que en realidad la iluminación más fácil es la de un flash.

Softbox caseroDebemos utilizar un softbox, es decir un pequeño recinto cerrado de paredes blancas, en cuyo interior colocamos el motivo. Bastará con disparar un flash al techo del softbox para que la luz inunde todo su interior, creando una iluminación suave, uniforme y sin sombras.

Cualquier flash externo nos servirá para esto. Si es TTL lo podremos usar de forma automática desde la zapata de la cámara, pero aunque sea un viejo flash que sólo funcione en modo manual, no será difícil dar con la combinación de diafragma y abertura que consiga la exposición correcta. Con este montaje tan sencillo es fácil lograr diafragmas de f/8 o f/11 que nos proporcionarán buenas profundidades de campo.

Y si un softbox te parece caro, siempre puedes recurrir a “algo parecido” como la tienda de campaña de juguete que venden en Ikea por seis euros y que, bastará con cubrir su suelo azul con algo blanco para que ofrezca excelentes resultados.

Softbox con ventanas

Ampliando el estudio

Cuando lo que queremos fotografiar es más grande que el softbox tendremos que empezar a pensar en ampliar el equipo. La misma iluminación suave y uniforme “de catálogo”, se puede conseguir con dos flashes equipados con sendas ventanas (e incluso con paraguas) y colocados a 45º sobre el motivo.

Es el esquema de luces más fácil que podremos montar y que no requiere ni de luces de modelado ni de medir las luces. Ambos deben iluminar lo mismo, y podemos ajustar la exposición por ensayo y error igual que antes.

Además, cuando necesitemos una luz más creativa, siempre podremos colocarlos de otra manera, aunque explicar los diferentes esquemas de luz, y como medir, excede del objetivo de esta entrada.

Trabajando con personas

Pero seguramente lo más complicado es tratar de fotografiar personas. Para un objeto inanimado, incluso iluminado con dos flexos, podemos poner la cámara en un trípode y hacer la exposición tan larga como sea necesario, para poder cerrar el diafragma. Pero una persona se moverá, de modo que tenemos que usar velocidades altas. Salvo que queramos que solo queden enfocados los ojos y el resto de la cara no, también necesitaremos diafragmas cerrados y, además, las personas suelen incomodarse con dos potentes y calurosos focos apuntándoles a la cara. En este caso, más que nunca, el flash es imprescindible.

Sin embargo, las dos ventanas a 45º no suele dar buenos resultados y hay que trabajar más el esquema de iluminación. Para ello recomiendo visitar nuevamente los blogs de Strobist, y también Fotopunto, donde encontrarás desde la iluminación más sencilla con un sólo flash, hasta montajes mucho más elaborados.