Un paso atrás para coger impulso
A veces, para poder seguir avanzando, es necesario dar un paso atrás que nos permita coger impulso. Eso parece ser lo que ha pensado Canon con su última hornada de cámaras compactas con las que en, en cierto modo, vuelve al pasado, retomando caracterÃsticas y gamas que ya creÃamos descartadas.
En realidad no es la primera vez que Canon da marcha atrás con sus PowerShot G. Esta gama nació en octubre del año 2000 con el modelo G1, de 3,3 megapÃxeles, que estrenaba un nuevo modo RAW, y mantuvo el formato RAW en sucesivos modelos hasta llegar a la G7 (10 megapÃxeles), en la que decidieron que no era un formato interesante para el tipo de usuario al que iba destinada y lo retiraron. Tras las quejas de los usuarios, la G9 (la siguiente, puesto que no existen ni G4 ni G8) recuperó el formato RAW con un sensor de 12,1 megapÃxeles. Durante su presentación en Madrid tuve ocasión de preguntarle al respecto a Pilar Sanz, la responsable de la división de cámaras de Canon, quien me aseguró que el motivo fueron precisamente las quejas de los usuarios, pues Canon siempre los escucha…
Tras la G9 llegó la PowerShot G10 (octubre de 2008), y el sensor aumentó su resolución hasta los 14,7 megapÃxeles. Una cifra muy elevada para un sensor de 1/1,7″ y, sobre todo, innecesaria para la gran mayorÃa de fotos que se hagan con una cámara como esta. En esta ocasión fue la resolución la que centró la crÃtica de los usuarios, que habrÃan agradecido perder algún pÃxel, para poder ganar relación señal ruido, y lograr asà fotos de mayor calidad, que no mayor resolución. Y parece que, nuevamente, Canon ha decidido escuchar las quejas y dar marcha atrás, de manera que en la nueva Canon PowerShot G11 el sensor pasa a ser de 10 megapÃxeles (los mismos que la G7 del 2006).
La Canon G11, recupera también la pantalla giratoria que se perdió en la G7 y que siempre fue una de las caracterÃsticas de esta gama. Frente a la G7, además de la evolución tecnológica obvia de tres años, la nueva PowerShot G11 tiene un sensor ligeramente mayor (1/1,7 frente a 1/1,8 pulgadas) y un objetivo más angular, equivalente a 28-140 mm, en lugar de los 35-210 de la G7. El procesador también ha evolucionado de un Digic III a la versión IV.

Quizás esto sea el adiós definitivo a la guerra del megapÃxel, guerra en la que algunas gamas de cámaras no deberÃan entrar, para poder ofrecer otras prestaciones que serán más valoradas por los usuarios avanzados que las meras cifras de resolución, como un ruido más reducido o un mayor rango dinámico. Si, como parece, el futuro va por este camino, quizás las próximas PowerShot G se mantengan con sus 10 megapÃxeles, que parece una cifra muy adecuada, y vayan mejorando la calidad de imagen en otros aspectos.
Por otra parte, Canon también ha resucitado su gama PowerShot S de dos dÃgitos, que siempre fue un buen compromiso entre tamaño y prestaciones y cuyo último representante era la S80, de octubre de 2005, que tenia 8 megapÃxeles, objetivo 28-100 y controles manuales. Ahora, Canon presenta la PowerShot S90 que monta el mismo sensor que la G11 con un rango de zoom similar al de la S80 (28-105) aunque más luminoso.




