La Sony DSC QX100 tiene un sensor de una pulgada y un zoom equivalente a 28-100 mm.

Las Sony QX son, posiblemente, las cámaras más peculiares desde hace mucho tiempo. Peculiares porque suponen una nueva concepción en la que se prescinde de la (hasta ahora) imprescindible pantalla, y se relega esta función en un smartphone al que se conectan vía Wi-Fi. En realidad esta conexión no es nada nuevo que no puedan hacer otras cámaras de todos los fabricantes, pero carecer de pantalla permite dotar a las QX de un nuevo factor de forma que hace que se asemejen más a un pequeño objetivo que a una cámara.

Pero que su aspecto no nos lleve a engaño. Las Sony QX son cámaras en toda regla, con su batería, su procesador, su sensor, su tarjeta de memoria y hasta su control de zoom y su disparador en la QX100. De lo único que carecen es de pantalla y, lamentablemente, también de flash.

El objetivo es que se conviertan en un accesorio para los smartphones que tanto terreno les está arrebatando a las cámaras compactas, permitiéndoles capturar fotografías de mayor calidad.

Sony ha lanzado, inicialmente dos modelos: el QX10 y el QX100. Ambos se conectan al móvil mediante Wi-Fi, y para hacerlo más fácilmente incorporan tecnología NFC, de manera que basta acercar el objetivo al móvil para que se configuren. Además, no sólo funcionarán con smartphones de Sony, sino con cualquier modelo Android y también con iPhone. El modelo más sencillo es la Cyber-shot DSC-QX10, que tiene un sensor CMOS Exmor R de 18,2 megapíxeles y 1/2,3” y un objetivo Sony G equivalente a 25-250 mm (10X) con una abertura F3,3-5,9.

Para los más exigentes, la Cyber-shot DSC-QX100 tiene un sensor CMOS Exmor R de una pulgada y 20,2 megapíxeles, mientras que la óptica es equivalente a 28-100 mm (3,6X); más limitada en focal, pero más luminosa, llegando a F1,8 en el extremo angular y F4,6 en el teleobjetivo. Además este modelo incluye teclas que permiten controlar el zoom y un botón de disparo en el cuerpo de la cámara. Este modelo es el que hemos probado en Luces y fotos.

¿Cómo es la QX100?

Sony QX100

Elementos de la Sony QX100

La Sony QX100 es un pequeño cilindro de 62,5 mm de diámetro y 55,5 mm de altura. En su parte posterior se encuentra el alojamiento de la batería y las pestañas que permiten colocar la cámara en diversos soportes como si se tratase de la montura de un objetivo. Sony ha previsto fundas a la medida de sus smartphones que cuentan con esta montura, pero con la cámara también se incluye un soporte universal que permitirá colocarlo en cualquier modelo que tenga algo menos de 8 cm de ancho como máximo. El soporte tiene un diseño muy sólido que se sujeta con fuerza al móvil, y cuando lo separamos podemos plegarlo para que la cámara mantenga un diseño cilíndrico compacto. Durante las pruebas de la QX100, Sony anunció un nuevo soporte, esta vez para tablets, cuya pinza se puede ajustar entre 75 y 200 mm y que se pondrá a la venta a partir de marzo.

Sony QX100

La Sony QX100 colocada en un smartphone mediante el adaptador universal incluido

 

Sony QX100

La Sony QX100 colocada en un tablet con el nuevo adaptador universal que abarca desde 7,5 hasta 20 centímetros.

En un lateral, identificado por el logotipo de Zeiss (que fabrica la óptica) se encuentra una tapa que oculta la ranura para tarjetas microSD y el conector microUSB. Al principio la tapa resulta bastante difícil de abrir, pero enseguida se suaviza y se puede manejar mejor. En ese mismo lado disponemos de un control de zoom y un botón de disparo, pues podremos usar la cámara incluso sin conectar al smartphone… aunque eso sí tendremos que apuntar y encuadrar a ciegas. Por último en el frontal disponemos de un anillo con el que también controlamos el zoom o bien el enfoque si usamos enfoque manual, mientras que en la parte inferior no falta la rosca para un trípode.

Bajo la tapa lateral de la QX100 se encuentra el puerto microUSB y la ranura microSD.

Bajo la tapa lateral de la QX100 se encuentra el puerto microUSB y la ranura microSD.

Empezando a usar la QX-100

Para acceder a todas las funciones de la QX100 instalamos la aplicación PlayMemories en Android (también está disponible para iPhone, pero no para Windows Phone). Si disponemos de un móvil con NFC basta con acercarlo a la cámara para que se active automáticamente, arranque PlayMemories y podamos empezar a usar la cámara.

En caso contrario deberemos arrancar PlayMemories y vincularlo a la QX100 haciendo uso de los datos de la red Wi-Fi (SSID y contraseña) que se encuentran en el interior de la tapa de la batería. Esto sólo será necesario la primera vez, en lo sucesivo bastará con encender la cámara y arrancar PlayMemories para que los dispositivos vuelvan a vincularse.

PlayMemories

Pantalla de la aplicación PlayMemories en Android.

En la parte superior derecha de la pantalla encontraremos un icono que nos permite ajustar el modo de funcionamiento, que limitará a qué ajustes tenemos acceso. Dispone de cuatro opciones:

  • Inteligente Auto: fotos con todos los ajustes establecidos automáticamente. Bajo el icono principal aparecerán otros que nos informan del modo de escena autoseleccionado.
  • Automático superior: igual Inteligente Auto pero con mayor calidad.
  • Programa automático: fotos con exposición automática, la cámara ajusta el diafragma y la velocidad de obturación. Permite compensar la exposición hasta tres diafragmas en pasos de medio diafragma, y se puede ajustar el balance de blancos y el ISO.
  • Toma con prioridad de la abertura: permite ajustar manualmente la apertura del diafragma y la velocidad se selecciona de forma automática. Se puede ajustar la compensación de la exposición, el balance de blancos y el ISO.
  • Toma con prioridad a la obturación: permite ajustar manualmente la velocidad de obturación y el diafragma se selecciona de forma automática. Se puede ajustar la compensación de la exposición, el balance de blancos y el ISO.

Desde el menú herramientas accederemos a algún ajuste adicional, como el enfoque (manual o automático) o los tamaños de imagen guardada. La QX100 divide esto en dos partes, la imagen que se guarda en la tarjeta de memoria de la cámara, que puede ser ir de 3,7 a 20 megapíxeles, y la que se envía al smartphone, que será igual a la de la cámara, o bien de dos megapíxeles. Normalmente optaremos por 2 megapíxeles, pues esto evitará retrasos en cada foto debidas a la transferencia, y nos permitirá ver el resultado de la foto o compartirla en redes sociales, ágilmente y sin llenar la memoria del teléfono. Aun así debería existir alguna opción más, pues hasta dos megapíxeles pueden ser innecesarios y excesivos en algunos casos.

La pantalla de PlayMemories cuenta también con un botón para controlar el zoom, mientras que el enfoque se realiza simplemente tocando la parte de la imagen que queramos más nítida. Un último icono (arriba a la derecha) nos permite elegir entre el modo foto o vídeo.

Estos modos son los disponibles con la versión 2.0 del firmware, pues en la 1.0 original, ni se disponía de prioridad a la obturación, ni tampoco de control del ISO, lo que no tenía mucho sentido en una cámara destinada a usuarios a los que el móvil se les queda corto. Afortunadamente Sony ha rectificado rápidamente y con esta actualización la QX100 se convierte en un producto mucho más completo. Si al empezar nuestras pruebas íbamos a criticar estas carencias, ahora ya solo echamos de menos la presencia de un flash, pues ni dispone de uno, ni puede conseguir el disparo del propio flash del smartphone.

Para ser justos debemos decir que si Sony integrase un pequeño flash en esta cámara, estaría tan cerca de la óptica que no causaría más que problemas. Los ojos rojos estarían asegurados, y también el rebote de la luz en la más mínima mota de polvo que flotase entre la cámara y el motivo. Sin embargo, sí podría habilitarse alguna manera de disparar un flash externo de forma inalámbrica.

Fotografiando con la QX100

Una vez que conocemos sus características salimos a la calle a hacer fotos con la QX-100 y descubrimos que sus peculiaridades incitan a explorar nuevos ángulos y perspectivas que con una cámara “normal” seguramente ni se nos hubieran pasado por la cabeza. Con el smartphone en una mano y la QX-100 en la otra, pronto empezamos a buscar rincones imposibles en los que la cámara cabe perfectamente y podemos controlarla con total comodidad.

Pero… un momento ¿acaso no podríamos hacer lo mismo con una RX100? Pues lo cierto es que sí, pero como esta cámara tiene su propia pantalla (basculante, eso sí) nos autolimitamos y tendemos a olvidar que conectándola al smartphone podemos explorar nuevas posibilidades.

Cuidado con los horizontes

¡Cuidado con los horizontes! Con una cámara completamente cilíndrica, y separada de la pantalla del smartphone, resulta difícil mantener los horizontes nivelados.

Una vez acoplada al soporte del smartphone seguimos fotografiando como si de una cámara compacta normal se tratara (eso sí con casi todos los ajustes controlados desde la pantalla táctil, algo que no es lo más ergonómico) y descubrimos que la colocación del mando del zoom y el disparador son perfectas para manejarlos con la mano izquierda, que sujeta el objetivo (perdón, la cámara), mientras que la derecha se encarga del smartphone (perdón, la pantalla).

Mientras dediquemos el smartphone íntegramente a manejar la cámara todo va bien, con algún retraso más largo de lo deseado al visualizar la imagen, al disparar desde el móvil y, sobre todo, al enviar la foto de la cámara al móvil, pero dentro de lo esperado.

El problema llega cuando queremos seguir usando el smartphone para otras cosas e ir alternando de PlayMemories y otras aplicaciones, pues entonces los tiempos de espera son claramente excesivos. Por ejemplo, si queremos compartir la foto que acabamos de hacer y luego seguir fotografiando. El retraso está motivado por la conexión entre la QX100 y el smartphone, debido a que se enlazan vía Wi-Fi. Al hacerlo el smartphone se debe desconectar de cualquier red Wi-Fi en la que estuviera, y al pasar PlayMemories a segundo plano para usar otra aplicación, vuelve a desconectarse de la cámara para dejar la conexión Wi-Fi disponible para otras cosas. De manera que cada vez que cambiamos de aplicación, al volver a usar la cámara debemos esperar unos 10 segundos hasta poder usarla… no apto para fotografías de acción.

Incluso, aunque no cambiemos de aplicación, si pasan unos minutos sin que hagamos nada, la cámara se desconectará del móvil y no estará lista cuando vayamos a utilizarla.

En definitiva el formato de la cámara es original, y ciertamente nos incita a usarla de una forma diferente, pero realmente no supone una gran ventaja respecto a modelos como la serie RX100 de la misma firma, que tiene las mismas prestaciones. El que cada vez se use más el móvil y menos las cámaras compactas es debido a que el móvil siempre lo llevamos encima y la cámara no. La QX100 es lo suficientemente voluminosa como para que la llevemos solo cuando pensemos específicamente hacer fotos, y en ese caso, una cámara completa nos ofrecerá más flexibilidad, pues podremos evitarnos los problemas asociados a la conexión Wi-Fi. Y si el control a distancia es importante, entonces un modelo que podamos controlar vía Wi-Fi, pero que mantenga su pantalla, será mucho más versátil. Además, el carecer de pantalla no hace que su precio se vea significantemente reducido, pues por los 450 € que cuesta, podremos comprar una muy buena cámara completa.

Aunque la calidad de imagen es muy buena, la Sony QX100 no es una cámara apta para todos los usos, resultando más indicada para fotografías reposadas, pues los retrasos que introduce la conexión Wi-Fi no son aceptables en situaciones de acción o fotos improvisadas.

Aunque la calidad de imagen es muy buena, la Sony QX100 no es una cámara apta para todos los usos, resultando más indicada para fotografías reposadas, pues los retrasos que introduce la conexión Wi-Fi no son aceptables en situaciones de acción o fotos improvisadas.

A pesar de todo, el formato puede resultar interesante si evoluciona y se solucionan esas molestas demoras y se le añade la posibilidad de manejar un flash. Posiblemente también sea preferible un formato más pequeño, como el de la QX-10 (o incluso menor) que, aunque de características técnicas inferiores, es más transportable.

En la galería en Flickr puedes encontrar algunas de las fotos hechas durante las pruebas. Son los JPG directos de la cámara a máxima calidad.

3 comentarios en “Análisis: Sony Cyber-shot QX100

  1. Buen análisis. Yo tengo también la cámara y creo que una petición muy oportuna sería la de guardar en RAW.

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