Las Sony Alpha 7 son las primeras cámaras que montan un sensor de 35 mm en un sistema sin espejo (CSC, EVIL, o como se las quiera llamar) a un precio competitivo (Leica ya lo había hecho en la M9, pero sus más de 6.000 € la ponían fuera del alcance de la mayoría). El resultado es una cámara de tamaño contenido y con unas características espectaculares que abre una nueva era en el catálogo de Sony, en la que las gamas NEX y Alpha se funden en una sola.

Debo confesar que no son un gran fan de las cámaras sin espejo. Hasta ahora las que he probado me han sabido a poco, principalmente por su visor electrónico y por su velocidad de enfoque. Siempre he pensado que por muy bueno que fuese el visor, no hay nada como la imagen directa, puesto que, al fin y al cabo, con un sistema electrónico lo que vemos está limitado por lo que capta el sensor, lo que es capaz de reproducir el visor y el procesado que se haga entre medias. Sin embargo esta cámara ha sido capaz de empezar a hacerme cambiar de opinión. El visor de la Sony A7 es sencillamente espectacular y, aunque no será tan fiel como la visión directa, es lo suficientemente bueno como para olvidarte de que es una pantalla y poder concentrarte plenamente en la foto que estás haciendo.

Aunque se trata de una cámara de 35 mm, su diseño sin espejo, permite reducir notablemente el tamaño de la Sony A7.

Aunque se trata de una cámara de 35 mm, su diseño sin espejo, permite reducir notablemente el tamaño de la Sony A7.

En cuanto al enfoque, Sony ha implementado en la A7 un sistema híbrido que combina el método de contraste con el de detección de fase. El objetivo es que sea más rápido que el enfoque por contraste habitual de las CSC y realmente lo es, aunque aún no puede competir con las más veloces cámaras réflex.

De las tres cámaras que forman esta nueva gama de Sony (A7, A7R y A7S) he contado con el modelo básico, la A7, que monta un sensor CMOS Exmor de 35 mm de 24,3 megapíxeles con su correspondiente filtro de paso bajo. En la A7R el sensor es de 36,4 megapíxeles y prescinde de dicho filtro para ofrecer más nitidez, mientras que la A7S es un modelo especialmente orientado al vídeo y a la fotografía con poca luz, pues su sensor es de 12,2 megapíxeles, pero puede grabar vídeo 4K, y ofrece un rango ISO de hasta 409.600, frente a los 25.600 de las A7 y A7R, nada menos que cuatro diafragmas más.

La buena disposición de controles de la Sony A7 permite tener todos los ajustes al alcance de un dedo.

La buena disposición de controles de la Sony A7 permite tener todos los ajustes al alcance de un dedo.

Como es propio de una cámara sin espejo, la Sony A7 tiene un tamaño muy contenido, con un el diseño y proporciones propios de una clásica telemétrica y una botonera que aunque con profusión de botones y ruedas, está bien diseñada y resulta bastante ergonómica. Hay que dedicarle algún tiempo a conocer las funciones de cada mando, pero una vez aprendido, todo está al alcance de un dedo.

No podía faltar la pantalla abatible tanto hacia abajo, como hacia arriba.

No podía faltar la pantalla abatible tanto hacia abajo, como hacia arriba.

La pantalla, como es habitual en Sony, es abatible, llegando hasta el mismo borde inferior de la cámara. En la práctica esto resulta ser un inconveniente si, como yo, acostumbras a llevar siempre montada la zapata del trípode. Y es que como la cámara es tan estrecha cualquier zapata sobresaldrá por detrás. Y esto, además de poco estético, impide que la pantalla pueda hacer con normalidad todos sus movimientos.

Como la pantalla de la Sony A7 llega hasta el mismo borde de la cámara, tropieza con la zapata del trípode (en la foto una Manfrotto 200PL-38) y ve limitado su movimiento.

Como la pantalla de la Sony A7 llega hasta el mismo borde de la cámara, tropieza con la zapata del trípode (en la foto una Manfrotto 200PL-38) y ve limitado su movimiento.

2 comentarios en “Sony A7 a prueba

  1. Buena toma de contacto. Me alegra saber que el visor electrónico de esta cámara comienza a ser algo verdaderamente operativo porque es un gran paso para reducir los tamaños de los cuerpos además de llenarlos de ventajas como la superposición de información variada, o en un momento determinado superponer ciertas imágenes para posteriores montajes.

    Muchas gracias Oscar.

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