Como aficionado a la fotografía seguro que estás al tanto de la exigencia de RENFE/ADIF de obtener un carnet para poder fotografiar en sus instalaciones. La medida en si misma no crearía tantas quejas si sus propios empleados conocieran su existencia y no pasasen las cosas que se leen en los foros, tanto en los de fotografía como en los de los aficionados a los trenes. El argumento de la empresa es que se hace por seguridad, y en muchas ocasiones esgrimen el terrorismo, no se muy bien si como excusa fácil, o como forma de asustar.
Por otra parte, la forma de pedirlo se limita a enviar un mail a foto.aficionados@adif.es, o bien rellenar un formulario, sin que sea necesario aportar ninguna documentación que demuestre la identidad.

En vista de esto, en altavelocidad.org, decidieron hacer una prueba y pidieron dos autorizaciones a nombre de dos personajes significativos: por una parte Jacob Emile Rodrigue Pereire (personaje histórico del ferrocarril del siglo XIX) y la consiguieron. Bueno, en realidad nada impide que hoy en día pueda haber otra persona con el mismo nombre, y el administrativo que emite las licencias tampoco tiene que estar al tanto de la historia del ferrocarril, de modo que podría pasar como simple anécdota.

Pero resulta más extraño que también obtuvieran sin problemas (según denuncian en su web) otra autorización a nombre de Gorka Loran Lafourcade, terrorista condenado a 2.775 años de prisión por colocar una maleta bomba en el intercity Irún-Madrid.

Si realmente la razón de ser de estos permisos es la seguridad, y continuamente se esgrime el terrorismo como justificación ¿como es que no se hace un simple cruce de datos entre las peticiones y los archivos de la policía? En realidad es una pregunta retórica. Es posible que legalmente no se pueda hacer ese cruce, pero además no tendría sentido hacerlo, pues si un terrorista está planeando un atentado, lo último que haría sería pedir un permiso a su nombre para hacer fotos…

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