Si haces macrofotografía de insectos o simplemente acostumbras a visitar galerías de esa temática, seguro que no te han pasado desapercibidos los tremendamente complejos ojos de las moscas. Sin embargo, son otros los ojos más sofisticados conocidos por el hombre. Su propietaria es la gamba mantis, una especie que se da en las aguas australianas y que puede tener la clave para la fabricación de filtros polarizadores más sofisticados que los actuales.

La función de un filtro polarizador es dejar pasar sólo la luz que oscila en determinado plano espacial, bloqueando toda la demás. Sin embargo, cuando detrás de uno de estos filtros hay algún dispositivo al que le afecta la luz polarizada, hay que añadir un paso adicional: un filtro de λ/4 (λ=longitud de onda) que hace rotar ese único plano de polarización para simular todos los que se han suprimido. De este modo se construyen los polarizadores circulares que se utilizan en las cámaras modernas. En el artículo anterior puedes ver en detalle el funcionamiento de un filtro polarizador.

El problema es que la tecnología actual permite fabricar filtros polarizadores muy eficaces a determinadas longitudes de onda, pero no a todas ellas. La solución puede estar en las manos (o mejor dicho, en los ojos) de la gamba mantis.

Los ojos de las gambas mantis son capaces de discernir hasta 12 colores primarios frente a los tres (rojo, verde y azul que distinguimos nosotros), pero también cuentan con un sofisticado filtro polarizador circular que funciona correctamente a lo largo de todo el espectro visible, e incluso más allá: desde el ultravioleta cercano, hasta el infrarrojo, lo que les permite discernir entre diferentes polarizaciones de la luz.

Sus ojos cuentan con una células especiales que pueden rotar el plano de polarización de la luz, actuando como un eficaz filtro de λ/4 que puede convertir la luz polarizada linealmente en circular, y viceversa.

Gamba Mantis fotografiada en Indonesia por prilfish

Gamba Mantis fotografiada en Indonesia por prilfish

El Dr. Nicholas Roberts, de la Universidad de Bristol, ha publicado un artículo en el mes de octubre de la revista Nature Photonics en el que asegura haber descubierto el mecanismo que permite este modo de funcionar, lo que abre la puerta a su emulación sintética por el hombre para crear filtros polarizadores más sofisticados.

Hay que tener en cuenta que los filtros polarizadores se utilizan extensivamente en las pantallas de cristal líquido, así como en los grabadores de discos ópticos, por lo que este hallazgo puede permitir revolucionar el desarrollo de muchos dispositivos, y no sólo de los filtros para objetivos.

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