Ayer pude llevar a cabo uno de los retos fotográficos que tenía pendientes: fotografiar una tormenta. Las tormentas, pueden resultar muy atractivas para la cámara, pero reúnen las dificultades de varios tipos diferentes de fotografía, además de añadir las suyas propias.
Lo más obvio es el tiempo desapacible, si llueve, hace frío, y aire, no quedan muchas ganas de salir con la cámara a ninguna parte. Sin embargo pocas veces tendremos desde la ventana unas vistas lo suficientemente interesantes como para justificar la foto, pues la tormenta en si misma, carece de atractivo, si no se la acompaña de un paisaje, ya sea natural o urbano. Eso nos exigirá un desplazamiento y la búsqueda de una escena que complete en el suelo, el espectáculo del cielo. Continuar leyendo

