Seguro que conoces las fundas de neopreno que se suelen colocar en los grandes teleobjetivos. Su principal función es camuflarlos, pues un cilindro blanco en mitad de la naturaleza puede resultar demasiado llamativo y espantar a cualquier animal que queramos fotografiar. Pero también cumple una función de protección, ya que los roces se los llevará el neopreno, y ante un golpe siempre amortiguará algo.
En LensCoat han explotado al máximo esta faceta de protección y ofrecen algunos productos curiosos, y otros bastante interesantes.
Cuanto mayor es la distancia focal de un objetivo y mayor es su abertura máxima, más voluminoso y pesado es, pues necesita lentes de un diámetro enorme. Es por ello que los grandes teleobjetivos raramente tendrán grandes aberturas.
El Sigma 200-500, con una abertura f/2,8 y el Zeiss 1.700 con un f/4 que mostraba en la anterior entrada son, sin duda, raras excepciones.
Sin embargo, sacrificando luminosidad, si que han existido teleobjetivos con focales mayores que esos 1.700 mm. Veamos algunos.
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En fotografía deportiva y de fauna, los grandes teleobjetivos son una herramienta indispensable. Y no sólo tienen que tener una gran focal para conseguir mayor acercamiento, además deberían ser lo más luminosos posibles para poder disparar con suficiente velocidad.
Unir focales potentes y grandes aberturas implica fabricar teleobjetivos realmente enormes, pesados y muy, muy costosos. Pero ¿cuales son los mayores teleobjetivos del mundo?
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